Los 7 saberes necesarios para la educación del futuro: I

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En la preocupación de la UNESCO por la educación, ha publicado una serie de monografías, como el ya comentado informe Delors, que reflexionan sobre la situación y el porvenir de la enseñanza en sus pilares básicos. El texto de Los siete saberes necesarios para la educación del futuro, coordinado por Edgar Morrin se organiza en siete capíturos, dedicados cada uno de ellos a desengranar los perfiles de lo que el grupo de trabajo consideró como los siete saberes indispinsables que la educación del futuro debería tratar en cualquier sociedad y en cualquier cultura sin excepción alguna, ni rechazo según los usos y las reglas propias de cada sociedad y de cada cultura. Esta entrada es un extracto de ideas del primero de los siete saberes.

I – Las cegueras del conocimiento: El error y la ilusión

El talón de aquiles del conocimiento

Todo conocimiento conlleva el riesgo del error y de la ilusión. La educación del futuro debe afrontar el problema desde estos dos aspectos: error e ilusión.

La educación debe mostrar que no hay conocimiento que no esté, en algún grado, amenazado por el error y por la ilusión. La teoría de la información muestra que hay un riesgo de error bajo el efecto de perturbaciones aleatorias o ruidos (noise), en cualquier transmisión de información. Un conocimiento no es el espejo de las cosas o del mundo exterior. Todas las percepciones son a la vez traducciones y reconstrucciones cerebrales, a partir de estímulos o signos captados y codificados por los sentidos. Al error de percepción se agrega el error intelectual. El conocimiento en forma de palabra, de idea, de teoría, es el fruto de una traducción/reconstrucción mediada por el lenguaje y el pensamiento y por ende conoce el riesgo de error. La proyección de nuestros deseos o de nuestros miedos, las perturbaciones mentales que aportan nuestras emociones multiplican los riesgos de error.
Se podría creer en la posibilidad de eliminar el riesgo de error rechazando cualquier afectividad. Ésta puede asfixiar el conocimiento pero también puede fortalecerle. Existe una relación estrecha entre la inteligencia y la afectividad.

  • Los errores mentales: No podemos hacer nada para distinguir la alucinación de la percepción, el sueño de la vigilia, lo imaginario de lo real, lo subjetivo de lo objetivo. Además de que existe en cada mente la posibilidad de mentira a sí mismo (self-deception y disonancia cognitiva) a causa del egocentrismo, la necesidad de autojustificación, etc. La memoria incluso está sujeta a numerosas fuentes de error.
  • Los errores intelectuales: Forma parte de la lógica organizadora de cualquier sistema de ideas el hecho de resistir a la información que no conviene o que no se puede integrar.
  • Los errores de la razón: La racionalidad es el mejor aliado contra los errores y la ilusión. Y ésta debe permanecer siempre abierta a la discusión para evitar que se encierre en una doctrina y se convierta en una racionalización; que es una racionalidad crítica que se ejerce particularmente sobre los errores e ilusiones de las creencias, doctrinas y teorías. La racionalización se cree racional porque constituye un sistema lógico perfecto basado en loa deducción o la inducción; pero ella se funda sobre bases mutiladas o falsas y, se niega a la discusión de argumentos y a la verificación empírica.

Las cegueras paradigmáticas

Un paradigma puede ser definido por:

  • la promoción / selección de los conceptos maestros. Por ejemplo, el Orden en las concepciones deterministas, la Materia en las concepciones materialistas, el Espíritu en las concepciones espiritualistas, la Estructura en las concepciones estructuralistas son los conceptos maestros seleccionados / seleccionantes que excluyen o subordinan los conceptos que les son antinómicos (el desorden, el espíritu, la materia, el acontecimiento)
  • la determinación de las operaciones lógicas maestras. Tales como exclusión-inclusión, disyunción-conjunción, implicación-negación.

Así pues, el paradigma efectúa la selección y la determinación de la conceptualización y de las operaciones lógicas. Designa las categorias fundamentales de la inteligibilidad y efectúa el control de su empleo. El paradigma instaura las relaciones primordiales que constituyen los axiomas, determina los conceptos, impone los discursos y/o las teorías, y organiza la organización de los mismos.

El imprinting y la normalización

El imprinting es un término de Konrad Lorentz para dar cuenta de la marca sin retorno que imponen las primeras experiencias del joven animal (como el pajarillo que saliendo del huevo toma al primer ser viviente a su alcance como madre). El imprinting cultural marca los humanos desde su nacimiento, primero con el sello de la cultura familiar, luego con el del escolar, y despues con la universidad o en el desempeño profesional.

La noología: Posesión

Marx decía justamente: los productos del cerebro humano tienen el aspecto de seres independientes dotados con cuerpos particulares en comunicación con los humanos y entre ellos.
Es más, las creencias y las ideas no sólo son productos de la mente, también son seres mentales que tiene vida y poder. De esta manera, ellas pueden poseernos. Desde el comienzo de la humanidad nació la noósfera – esfera de las cosas del espíritu- con el despliegue de los mitos, de los dioses; la formidable sublevación de estos seres espirituales impulsó y arrastró al homo sapiens hacia delirios, masacres, crueldades, adoraciones, éxtasis, sublimidades desconocidas en el mundo animal. Las sociedades domestican a los individuos por los mitos y las ideas, las cuales a su vez domestican las sociedades y los individuos, pero los individuos podrían recíprocamente domesticar sus ideas al mismo tiempo que podrían controlar la sociedad que los controla.

Debemos llevar una lucha crucial contra las ideas, pero no podemos hacerlo más que con la ayuda de las ideas.

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